
Venimos de una cultura donde compartir historias y celebrar momentos, está en nuestra esencia. Almuerzos largos de domingo, reuniones festivas, sobhiyye con los vecinos, escapadas de fin de semana a la montaña y los postres de la abuela que podían alimentar a todo el pueblo…
Todo eso construyó nuestras familias, se transformó en tradiciones y volvió única a nuestra cultura. Y a pesar de nuestra diversidad, es esa vitalidad innata la que nos dio un sentido de bienestar y nos unió.
Más que simples rituales, las tradiciones conectan generaciones.
Son nuestro puente hacia el futuro, en un mundo que cambia constantemente y nos desafía a explorar nuevas formas de vivir.

Estamos fusionando lo tradicional, lo moderno y lo extranjero para crear un estilo de vida que nos pertenece; un tapiz de elementos que hoy forja nuestras identidades.
Desde ese espíritu de continuidad, en LULU reconocemos y abrazamos estos desafíos. Aspiramos a replantear lo tradicional reforzando nuestros valores: hospitalidad, generosidad y comunidad.
Tomamos sabores impregnados de herencia y los reintroducimos en el Líbano actual. Celebramos nuestra cultura del joie de vivre y la llevamos a cada hogar, compartiendo una nueva narrativa que se suma a la historia del Líbano y la proyecta al mundo.
Ofrecemos sabores de todo el país, provenientes de productores locales que buscamos, elegimos y en quienes confiamos.

Los principios que creemos, vivimos y que guían todo lo que hacemos.
Formar parte de una comunidad, valorar lo que compartimos y celebrar la experiencia común que nos une.
Mantener una mirada abierta, promoviendo la aceptación y la inclusión en cada aspecto de nuestra marca.
La ética y sinceridad de LULU: una cualidad que define nuestra manera de relacionarnos, trabajar y colaborar.
Abrazar la amabilidad y el acto de compartir como valores centrales, perpetuando una virtud profundamente arraigada en nuestra cultura.
Trabajar cada día para crear y compartir momentos felices con todos los que nos rodean.
